
Una iglesia hacia afuera
La iglesia está llamada a ser una comunidad abierta, transformadora y coherente. Su impacto comienza desde dentro, con unidad y fidelidad al mensaje del Reino. Para influir en la sociedad, debe implicarse activamente, destacándose por el amor, los valores y el compromiso. Esta influencia se concreta en acciones prácticas: conocer las necesidades reales, dedicar tiempo a las personas y utilizar los medios de comunicación para extender el mensaje con propósito y sensibilidad.









